You made me feel just how it felt when I was trying to sneeze but bit my tongue instead.
Yace aquí la evolución de quien he sido a quien soy.
El reflejo de quien fui, la proyección de quien creo ser.
10.30.2015
10.11.2015
No es lo que creés
Es una lástima
cuando llego a casa
y no estás posada
entre mis sábanas y mi techo,
con las manos tibias
y preparadas
para recorrerme las vértebras.
cuando llego a casa
y no estás posada
entre mis sábanas y mi techo,
con las manos tibias
y preparadas
para recorrerme las vértebras.
Es una lástima
cuando despierto en la mañana
y es fría y el cielo llora.
Y entonces recuerdo
que no estás posada
entre mis sábanas y mi techo,
con los brazos abiertos
como clamando al sol.
cuando despierto en la mañana
y es fría y el cielo llora.
Y entonces recuerdo
que no estás posada
entre mis sábanas y mi techo,
con los brazos abiertos
como clamando al sol.
El humo gris
abandona mi pipa
de la misma manera
en que sus pies danzaron
por la puerta principal.
En perfectos y sutiles patrones
que giran y giran y cautivan,
y no es hasta que se esfuma
que uno se percata
de que se estaba yendo.
abandona mi pipa
de la misma manera
en que sus pies danzaron
por la puerta principal.
En perfectos y sutiles patrones
que giran y giran y cautivan,
y no es hasta que se esfuma
que uno se percata
de que se estaba yendo.
10.06.2015
Infatuación
Soñé que estaba a su lado.
Y también que yo era sus manos.
Grandes, pero suaves y hermosas.
Capaces de tapar el sol con un dedo.
Soñé que veía a través de sus ojos,
y aun así sigo sin comprender.
Me desperté a las cinco de la mañana,
con los ojos todavía abotargados y la mente nublada.
Ya no es de noche, pero sigue sin salir el sol.
Las predicciones climáticas sugieren un cielo nublado
y tormentas durante los próximos días.
Mi habitación está oscura y mi cama vacía, una vez más.
La arquitectura del alma que portaba hace dos días
había tomado más de quinientos días en levantarse.
Me reflejé en su mirada, me decía que vendrían
a limpiar las repisas y pintar las paredes; falacias.
Sus pies marcharon al interior de las cámaras,
resguardadas en mi corazón palpitante, únicamente
para instalar los explosivos. Uno en cada esquina
de la sala de mi alma, que es cuadrada y necia.
Necesito una pastilla para dejar de pensar en usted,
porqué sé que está con otro, regalándole el sonido de su risa nerviosa,
a cuatro horas y quién sabe cuántos kilómetros de mí.
Y aunque exclamo no quererle cerca, le pagaría en oro
al rey del cosmos para tenerle hoy en mi cama,
acariciándome la espalda y ayudándome a dormir.
Son las cinco y treinta de la mañana y no logro reposar.
En mi mente resuena el eco de su nombre y
en mi cama todavía queda una estela de su olor.
Su nombre solía sonar a hogar, ahora no rima con más que con dolor.
Ya son las seis y el sol se levantó, mi alarma está a media hora de sonar
y mi corazón a no sé cuántos días de repararse. Ni siquiera quiero
seguir intentando dormir, porque todo con lo que me topo
al esconderme las pupilas, es con su rostro enigmático y su sonrisa en forma de eme.
Eme de mi nombre y el suyo. Eme de montaña y
del lugar donde su voz resuena en el bosque.
Eme de muerte. Eme de me estoy ahogando.
Hoy más que nunca desearía haberle dicho todas las palabras
que me recorrieron la mente al verme reflejada en sus pupilas.
El alma me pide llorar más, pero mis ojos necesitan un descanso.
Son casi las siete y desearía poder borrar de mis manos y
de mi cerebro el olor de las flores que nacen en sus poros.
Desearía no requerir de un espíritu decaído
para curarme las crisis creativas.
Y ahora, ¿qué hago yo con todas las historias que me guardé
para relatarle con mi voz y así no las olvidara?
¿Qué hago con todas las rosas que recogí en mi jardín,
para que les pudiera percibir el olor de los pétalos, aun en el otoño?
¿Cómo hago para recostarme en mi cama, sin recordar
la manera en que su piel brillaba bajo la luz de mi ventana?
¿Qué diablos se supone que haga cuando el lugar donde me encontré a mí y a mi paz,
ahora no es más que el lugar donde usted reside y donde sus manos sostienen otro cuerpo?
¿Cómo hago para atreverme a acercarme a mis árboles,
sin sentir el pavor de toparme con el sonido de sus pasos acompañados?
Ya van dos horas en que no hago más que pensar en usted,
¿qúe hago con el resto de mi(s) día(s)?
Irónicamente ayer conocí la definición de la palabra "infatuación".
Siete treinta de la noche, me gusta pensar que me puede escuchar
cuando le hablo en mi mente.
Je me suis trouvé avec toi et tu m'as détruit.
5 de octubre.
Y también que yo era sus manos.
Grandes, pero suaves y hermosas.
Capaces de tapar el sol con un dedo.
Soñé que veía a través de sus ojos,
y aun así sigo sin comprender.
Me desperté a las cinco de la mañana,
con los ojos todavía abotargados y la mente nublada.
Ya no es de noche, pero sigue sin salir el sol.
Las predicciones climáticas sugieren un cielo nublado
y tormentas durante los próximos días.
Mi habitación está oscura y mi cama vacía, una vez más.
La arquitectura del alma que portaba hace dos días
había tomado más de quinientos días en levantarse.
Me reflejé en su mirada, me decía que vendrían
a limpiar las repisas y pintar las paredes; falacias.
Sus pies marcharon al interior de las cámaras,
resguardadas en mi corazón palpitante, únicamente
para instalar los explosivos. Uno en cada esquina
de la sala de mi alma, que es cuadrada y necia.
Necesito una pastilla para dejar de pensar en usted,
porqué sé que está con otro, regalándole el sonido de su risa nerviosa,
a cuatro horas y quién sabe cuántos kilómetros de mí.
Y aunque exclamo no quererle cerca, le pagaría en oro
al rey del cosmos para tenerle hoy en mi cama,
acariciándome la espalda y ayudándome a dormir.
Son las cinco y treinta de la mañana y no logro reposar.
En mi mente resuena el eco de su nombre y
en mi cama todavía queda una estela de su olor.
Su nombre solía sonar a hogar, ahora no rima con más que con dolor.
Ya son las seis y el sol se levantó, mi alarma está a media hora de sonar
y mi corazón a no sé cuántos días de repararse. Ni siquiera quiero
seguir intentando dormir, porque todo con lo que me topo
al esconderme las pupilas, es con su rostro enigmático y su sonrisa en forma de eme.
Eme de mi nombre y el suyo. Eme de montaña y
del lugar donde su voz resuena en el bosque.
Eme de muerte. Eme de me estoy ahogando.
Hoy más que nunca desearía haberle dicho todas las palabras
que me recorrieron la mente al verme reflejada en sus pupilas.
El alma me pide llorar más, pero mis ojos necesitan un descanso.
Son casi las siete y desearía poder borrar de mis manos y
de mi cerebro el olor de las flores que nacen en sus poros.
Desearía no requerir de un espíritu decaído
para curarme las crisis creativas.
Y ahora, ¿qué hago yo con todas las historias que me guardé
para relatarle con mi voz y así no las olvidara?
¿Qué hago con todas las rosas que recogí en mi jardín,
para que les pudiera percibir el olor de los pétalos, aun en el otoño?
¿Cómo hago para recostarme en mi cama, sin recordar
la manera en que su piel brillaba bajo la luz de mi ventana?
¿Qué diablos se supone que haga cuando el lugar donde me encontré a mí y a mi paz,
ahora no es más que el lugar donde usted reside y donde sus manos sostienen otro cuerpo?
¿Cómo hago para atreverme a acercarme a mis árboles,
sin sentir el pavor de toparme con el sonido de sus pasos acompañados?
Ya van dos horas en que no hago más que pensar en usted,
¿qúe hago con el resto de mi(s) día(s)?
Irónicamente ayer conocí la definición de la palabra "infatuación".
Siete treinta de la noche, me gusta pensar que me puede escuchar
cuando le hablo en mi mente.
Je me suis trouvé avec toi et tu m'as détruit.
5 de octubre.
10.04.2015
Kintsugi
Kintsugi (金継ぎ) (Japonés: carpintería de oro) o Kintsukuroi (金繕い) (Japonés: reparación de oro) es el arte japonés de arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia.
He tenido tantos pensamientos en esta mañana que desearía poder recordar todas y cada una de las palabras que le dije en mi mente. El amor es la respuesta. Recuerdo haber llegado a esa conclusión en algún momento.
Primero me preguntaba que había hecho para ser merecedora de todos estos infortunios. Luego comprendí que era quizá para esto que había nacido yo. Para darle una muestra del amor más puro al mundo. Recordarle a la gente que es real, y acabar con el corazón en trozos una y otra vez, para demostrar que es posible reconstruir las ruinas del alma, no importa cuanto escombro les cobije. Quizá para eso nací, para hacer arte con base en la miseria del quebranto. Para narrar la manera en que mis escombros se lavan con la poesía. Quizá para eso nací, para que todo lo que toque se haga poesía. Para hacer florecer las almas ajenas y dejarlas volar hacia el sol.
Besarle por primera vez es lo más cercano que he vivido a un viaje astral. Hoy volví a llorar porque aprendí lecciones. Descubrí lo difícil que es caminar bajo el sol de mediodía, usando un vestido negro y botas de cuero, portando el corazón en pedazos, una vez más, bajo estos atuendos. También recuerdo en algún momento darme cuenta de que tenía el alma destrozada, y sentí una cavidad infinita bajo mi caja torácica. Era tal el vacío bajo estos huesos, que podía sentir el viento pasearse entre mis costillas.
Sienta, demuestre, pero no lo diga con la voz. Porque las palabras se hacen ceniza y el viento las barre.
9.29.2015
Efímeros & Enigmáticos
Hay dos principios elementales que rondan el universo
y la existencia misma del ser humano.
Los mismos son irrefutables e inevitables,
temidos por unos y ansiados por otros.
El paso del tiempo y la llegada de la muerte son
elementos místicos, que acompañan la existencia
del universo mismo desde su nacimiento.
La vida, por ser vida como tal, es orgánica, finita.
Efímera y enigmática.
La primavera llega y florece el bosque.
El tiempo transcurre. Eventualmente es invierno
y hasta la flor más hermosa debe perecer.
Abriendo el paso a una nueva sonrisa,
a un nuevo momento en la existencia.
Digo sonrisa porque la Tierra sonríe
cuando el brote florece, y nos llamo enigmáticos
porque sonreímos al observar el brote florecer.
No hay mejor mentor que la naturaleza misma,
y es tras acompañarse de esta madre,
que se suaviza la tez devastadora de aquella
figura estilizada a la que llamamos “lo pasajero”.
No pretendo instruir la vida de ninguno,
pues cada hombre porta el peso de
su propia conciencia sobre los hombros.
Pretendo contarle mi historia,
acerca de como el silencio me ha hecho florecer.
9.11.2015
9.02.2015
Preludio
Se estaba engendrando en las montañas,
en medio de árboles tan verdes como los míos.
Usted al norte, yo al sur.
Je me suis trouvé avec toi et j'ai épanoui.
("Me encontré con usted y florecí").
Me topo conmigo escuchando su canción "on repeat".
Una y otra vez; abro los ojos por la mañana,
pienso, deseo y agradezco. Usted no está aquí pero
ya todo es distinto. Ahora su alma me acompaña.
Vislumbré pero comprendí.
Me había tropezado por
primera vez con un alguien a quien
siempre conocí. ¿Cree usted
en la re-estructuración atómica?
Me gusta pensar que hubo una vez,
donde mis átomos constituyeron
la misma estrella que los suyos.
Quizá hace diez mil millones de años,
quizá hace un instante.
Pero la energía no olvida, ni se crea,
ni se destruye. Evoluciona, trasciende.
Y la vibración en mis átomos danza
en sincronía perfecta con los suyos.
Le percibo a seis mil kilómetros de distancia, percibo
el calor que emana de su cuerpo y el brillo que irradia su piel.
¿Cómo es que reconozco el olor de su pelo
y el ritmo en su respiración? ¿Cómo es
que me he extraviado antes en sus ojos
y en su alma enigmática?
Encantada de conocerle, por millonésima vez.
en medio de árboles tan verdes como los míos.
Usted al norte, yo al sur.
Je me suis trouvé avec toi et j'ai épanoui.
("Me encontré con usted y florecí").
Me topo conmigo escuchando su canción "on repeat".
Una y otra vez; abro los ojos por la mañana,
pienso, deseo y agradezco. Usted no está aquí pero
ya todo es distinto. Ahora su alma me acompaña.
Vislumbré pero comprendí.
Me había tropezado por
primera vez con un alguien a quien
siempre conocí. ¿Cree usted
en la re-estructuración atómica?
Me gusta pensar que hubo una vez,
donde mis átomos constituyeron
la misma estrella que los suyos.
Quizá hace diez mil millones de años,
quizá hace un instante.
Pero la energía no olvida, ni se crea,
ni se destruye. Evoluciona, trasciende.
Y la vibración en mis átomos danza
en sincronía perfecta con los suyos.
Le percibo a seis mil kilómetros de distancia, percibo
el calor que emana de su cuerpo y el brillo que irradia su piel.
¿Cómo es que reconozco el olor de su pelo
y el ritmo en su respiración? ¿Cómo es
que me he extraviado antes en sus ojos
y en su alma enigmática?
Encantada de conocerle, por millonésima vez.
8.11.2015
1000 días
Días que son como montaña rusa.
Me miró, me besó las mejillas y partió,
aquel sentimiento que pensé
se habría despedido para no volver más.
Entonces su mirada se clavó en la periferia de mis pupilas,
sin avisar, sin ninguna explicación.
La relatividad hizo de las suyas
y percibí aquel segundo como eternidad.
Me encuentro conmigo misma, cabizbaja, escribiendo para purgar.
Quisiera saber si siente algún pequeño temor
por verme a los ojos, y percibir la más ínfima sensación
recorriéndole la entraña, en contra de la voluntad, en contra de la razón.
Quisiera saber si el corazón le latió más fuerte,
tras acariciarme la tez con los ojos y
recordar la manera en que mis cejas se suelen despeinar.
Mil días sin el marco de su alma en mi realidad.
Palabras engullidas, palabras que escupí. No se puede negar
el hecho de que me perteneció durante algún segundo más.
Inmediatamente y por milésima vez en esta vida,
le perdí mientras sus pasos se alejaban por el callejón.
Mi reflejo es silueta. El interior es vacuo, es cavidad.
Y usted tiene otros planes donde yo no puedo figurar.
Mil días sin el marco de su alma en mi realidad,
una cuenta que hoy vuelve a comenzar.
Me miró, me besó las mejillas y partió,
aquel sentimiento que pensé
se habría despedido para no volver más.
Entonces su mirada se clavó en la periferia de mis pupilas,
sin avisar, sin ninguna explicación.
La relatividad hizo de las suyas
y percibí aquel segundo como eternidad.
Me encuentro conmigo misma, cabizbaja, escribiendo para purgar.
Quisiera saber si siente algún pequeño temor
por verme a los ojos, y percibir la más ínfima sensación
recorriéndole la entraña, en contra de la voluntad, en contra de la razón.
Quisiera saber si el corazón le latió más fuerte,
tras acariciarme la tez con los ojos y
recordar la manera en que mis cejas se suelen despeinar.
Mil días sin el marco de su alma en mi realidad.
Palabras engullidas, palabras que escupí. No se puede negar
el hecho de que me perteneció durante algún segundo más.
Inmediatamente y por milésima vez en esta vida,
le perdí mientras sus pasos se alejaban por el callejón.
Mi reflejo es silueta. El interior es vacuo, es cavidad.
Y usted tiene otros planes donde yo no puedo figurar.
Mil días sin el marco de su alma en mi realidad,
una cuenta que hoy vuelve a comenzar.