Tan bendecida, y
tan maldita a la vez.
Curioso, interesante,
extraño; como la gente,
verídicamente, no imagina
que somos nosotros,
mensajeros del amor,
quienes más lo requerimos.
No podía encontrar
mejor carretera para
guiarme a compartir
mi vacío, que la poesía misma.
La poesía es magia,
es sanadora.
Me sustrae la oscuridad,
aquel espacio negro
que cierto día
me vieron reflejado en los ojos.
La sombra que es mía,
la que no comparto,
por miedo a que
no soporten su peso.
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