Justo me ha dejado de funcionar uno de los audifonos del iPod,
en el oído izquierdo me suenan las melodías de música clásica que uso para insipirarme
y en el derecho la lluvia que choca con el techo de la pequeña habitacion.
Llega a ser incluso melódica la forma en que estos sonidos se mezclan
y en medio, allá, muy al fondo, aunque no quiera, me sigue sonando tu voz.
Trato de ignorarla, esa maldita voz con la que un día me saludaste y al día siguiente me dejaste sorda sin explicación.
Entre los pensamientos en blanco me aparece esa sonrisa, la estúpida sonrisa
que me enamoró, que me hace recorrer miles de hormigas por el cuerpo.
Cuánto te
odio amo, no por lo que me hiciste vivir, porque no fue mas que una desgracia,
sino por hacerme más fuerte.
-PD: Not quite based in a true story.