Yace aquí la evolución de quien he sido a quien soy.
El reflejo de quien fui, la proyección de quien creo ser.
2.02.2015
1.22.2015
Notas
Hoy hace tres años le besé por primera vez.
Hoy hace tres años también conocí el infierno.
No que tenga algo que ver con usted, claro.
El número uno siempre me ha parecido interesante,
Tan solo, de primero, o de segundo...
O de un millón, dependiendo de su perspectiva.
11/11/14
"Cuando el polvo sea polvo"
Ansío tremendamente el conocerle a fondo, tan solo para ser capaz de asegurarle con fundamentos que deseo que me consuma el alma.
11.07.2014
Acerca de usted
Debo admitir que nunca fui la clase de chica que preferiría las olas del mar y la brisa salada por sobre el aire frío y fresco con el verde que albergan los bosques. Sin embargo, también debo admitir que nunca antes había visto un mar tan azul, un azul tan profundo como el que se le escondía entre las pestañas.
Conocí su mirada y quedé devastada, no porque mi alma estuviera quebrantada, sino porque no lograba concebir como nunca antes me había visto reflejada en medio de esos ojos fijos.
Pero, ¿quién soy yo para subestimar las fuerzas que mueven el cosmos? Si le encontré después de reconstruirme 500 veces, bendita sea la vida, porque le encontré.
Después de abalanzarme sobre su cuerpo y admirarle lo profundo de cada poro en la piel, después de leerle el alma como quizá nadie lo había hecho antes, fue cuando decidí que quería esperar por el alba junto a usted, para así poder verle la tez con claridad y resguardarla en mi memoria, retener cada una de sus facciones y poder verlas al caer la oscuridad sobre mi pecho, aquella oscuridad que se asomaba entre mi ataúd de huesos, entre mis costillas.
Usted me acarició los filamentos del cabello, aquellos que me gusta pensar están compuestos por pensamientos que se salen de la cabeza y caen sobre los hombros. Y me florecieron los pechos, me floreció la piel erizada en la espalda, florecí.
Conocí su mirada y quedé devastada, no porque mi alma estuviera quebrantada, sino porque no lograba concebir como nunca antes me había visto reflejada en medio de esos ojos fijos.
Pero, ¿quién soy yo para subestimar las fuerzas que mueven el cosmos? Si le encontré después de reconstruirme 500 veces, bendita sea la vida, porque le encontré.
Después de abalanzarme sobre su cuerpo y admirarle lo profundo de cada poro en la piel, después de leerle el alma como quizá nadie lo había hecho antes, fue cuando decidí que quería esperar por el alba junto a usted, para así poder verle la tez con claridad y resguardarla en mi memoria, retener cada una de sus facciones y poder verlas al caer la oscuridad sobre mi pecho, aquella oscuridad que se asomaba entre mi ataúd de huesos, entre mis costillas.
Usted me acarició los filamentos del cabello, aquellos que me gusta pensar están compuestos por pensamientos que se salen de la cabeza y caen sobre los hombros. Y me florecieron los pechos, me floreció la piel erizada en la espalda, florecí.
10.17.2014
Vacío
Escuchar sus palabras podía ser comparado
con ser lanzado hacia el espacio exterior,
sin traje protector. Era tal el vacío,
que podías ser fulminado en cuestión de segundos.
con ser lanzado hacia el espacio exterior,
sin traje protector. Era tal el vacío,
que podías ser fulminado en cuestión de segundos.
20 de setiembre, 2014.
De mi fijación por las miradas y lo que ellas albergan
Nunca les voy a perdonar el momento
en que toda mi percepción del amor fue destruida.
El día en que se adentraron entre mis costillas y mi piel,
y se asentaron, haciendo de mi pecho una pensión.
Nunca me voy a perdonarel día las semanas
en que lo permití, todas y cada una de las veces.
Tampoco puedo perdonar el momento
en que aprendí a amar menos, a amar distinto.
Mas nada de esto es su culpa, y yo no soy cobarde
ante el infortunio al que voluntariamente me adentré.
Pues he sido yo quien ha permitido el acceso
a los intrusos de hermosa tez.
Quizá amé su mirada porque es tan café
como la Tierra de donde nací.
Quizá amé su mirada porque era tan negra
como el abismo que me vi reflejado en los adentros.
Quizá amé su mirada porque fue tan verde
como los árboles que rodean mi país.
Y quizá nunca amé su mirada porque
no encontré nada con que relacionarla.
O simplemente porque ya no busco
amar ninguna mirada más
que aquella inundada de dulce miel,
reflejada en mis propios ojos.
en que toda mi percepción del amor fue destruida.
El día en que se adentraron entre mis costillas y mi piel,
y se asentaron, haciendo de mi pecho una pensión.
Nunca me voy a perdonar
en que lo permití, todas y cada una de las veces.
Tampoco puedo perdonar el momento
en que aprendí a amar menos, a amar distinto.
Mas nada de esto es su culpa, y yo no soy cobarde
ante el infortunio al que voluntariamente me adentré.
Pues he sido yo quien ha permitido el acceso
a los intrusos de hermosa tez.
Quizá amé su mirada porque es tan café
como la Tierra de donde nací.
Quizá amé su mirada porque era tan negra
como el abismo que me vi reflejado en los adentros.
Quizá amé su mirada porque fue tan verde
como los árboles que rodean mi país.
Y quizá nunca amé su mirada porque
no encontré nada con que relacionarla.
O simplemente porque ya no busco
amar ninguna mirada más
que aquella inundada de dulce miel,
reflejada en mis propios ojos.
3 de setiembre y 17 de octubre.