Yace aquí la evolución de quien he sido a quien soy.
El reflejo de quien fui, la proyección de quien creo ser.

2.15.2014

De repente estaba ahí,
viéndole con esa mirada
que solía ser solo suya.

Fue entonces, cuando
le dejó de pertenecer.
Los que no prometen nada,
esos son los buenos,
los que aman a escondidas.

2.13.2014

1.06.2014

Introspección diaria

A veces me siento malagradecida,
a veces quiero más.
A veces me ataca la melancolía
y siento que no puedo parar.

Toda mi vida me sentí vacía.
Mi alma se llenó,
resplandecía,
se desbordaba.

Resplandece, es.
Nadie me lo quita,
nada lo cambia,
el Universo está dentro mío.

Pero ni todo el amor
del mundo,
ni todas las estrellas
de la galaxia...

No se borra el pasado;
pero si el pasado ya no existe...
Vibra, se siente.
Está en forma de fantasma.

Quiero que me ame;
yo me amo, yo me tengo,
no le tengo, no me ama.
Quiero que lo admita.

Me cambian de color los ojos,
la esencia sigue siendo la misma,
café, miel, musgo,
transportan al mismo lugar.

Y no es frío, ni obscuro,
tampoco es cálido
pero es soleado, y
se siente el amor que le llena.

Desde que soy,
nunca voy a dejar de ser.
Me despierto, lloro,
me levanto y camino.

Desayuno el nudo
que me baja por la garganta,
pero nadie sabe,
nadie tiene la menor idea.

Sigo sonriendo, caminando,
sigo peleando, creyendo.
Nadie me lo quita,
nada lo cambia.

12.29.2013

Pero no existe la casualidad.

Fue casualidad, coincidencia o
Un plan perfecto. Apareció
Entre la gente, en la plazoleta,
Bajo el sol de mediodía.

Con un cigarrillo en la mano
Y los lentes para cubrirse del sol,
Y lo sentí en el pecho,
Me recorrió el cuerpo.

Mi campo electromagnético
Vibraba, de toparse 
Con el suyo.

Y se percató de como la energía
Nos halaba. Obedientes,
Compartimos un almuerzo 
Y una conversación. 

Un asiento de autobús y una lista 
De pensamientos sincronizados,
Y desde tal día, desde ese preciso
Instante en el tiempo... 

Lo sentí en el pecho, 
Me recorrió el cuerpo.
Mi campo electromagnético
Vibraba, de toparse con el suyo.

11.05.2013

Mío, nuestro, pero más mío que nuestro.

Yo podía ver los símbolos de la infinidad cada vez que me reflejaba en sus ojos. Usted podía escuchar como se me aceleraba el ritmo cardíaco con solo clavarme la mirada. Campos electromagnéticos que se acoplaban a la perfección, como si estuvieran hechos para ajustarse armoniosamente el uno al otro. Mas no son falacias mis palabras, cualquier persona en la habitación podía sentir aquello. Era placentero, sentir que pertenecía ahí. Me gustaba la manera en que la gente solía fijarse, como si todos lo supieran, como si todos lo sintieran. Y quizás sí lo hacían, quizás nuestras energías se impulsaban una a la otra como la corriente al pez, y también quizás se atraían como la gravedad a los cuerpos.
Me gustaría poder ser concisa en lo que quiero expresar, pero, ¿cómo explicar algo relativamente imposible? Más aún cuando se vuelve algo real, y es tan difícil de creer; a menos de que se fuera parte de ese público que no podía evitar darnos la razón. ¿Cómo explicar que cuando eramos dos en realidad eramos uno? Que el alma se nos juntaba y la mente se nos conectaba todo el tiempo. Y más difícil aún, ¿cómo dejar de desearlo con todo el corazón? ¿Cómo dejar detrás los regalos que los astros alineados me dejaban en el porche?
Pasaron las noches y los días, pasó el tiempo, ese que dicen que arregla todo, pero no se arregla nada, todo sigue igual. Unos nacemos para amar, otros para ser amados; y es, tal vez, ahí donde todo recae, en la suerte, en el destino, en un plan divino. Mas no puedo evitar el querer cruzar o pertenecer al otro bando.
Ya no estoy segura del estado de mi alma, no sé si son solo ruinas o si está en reconstrucción, no sé si está cerrado para visitantes o si es un centro de atracción, no sé si quiero quedarme sola y entera o permitirme otra demolición. Lo único que sé, hoy, es que mi campo electromagnético va a encajar de por vida con el suyo, porque eso es lo único que nunca cambia, ¿verdad? Aunque ya no estoy tan segura tampoco...